14 de enero de 2026

El barco

El barco

El montoncito de arena que se está formando a mis pies hoy crece hacia la izquierda; es cosa del levante. Como cada miércoles, espero a que el barco asome tras el espigón y permanezco mirándolo hasta que se pierde en el horizonte. Para mí, siempre es el mismo barco.

Me quedé quieto y dejé que te fueras. Sin un no te vayas, sin un lo dejo todo y me marcho contigo. Me pudo el miedo y la absurda creencia de que el tiempo te borraría. Y, sin embargo, me he pasado la vida viéndote marchar. Solo. Arrepentido.

Nada me ha importado fuera de este recuerdo. He medido las semanas por la partida del barco, los años por la distancia que va ganando en el mar. Siempre lo mismo: mirar cómo se aleja.

La playa crece con la erosión de mi corazón, viejo y de piedra. Y yo sigo aquí, mirando el mar, con la esperanza de que algún día el barco no pase… y al fin pueda decirte: adiós, amor mío.